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EL SACRIFICIO DEL GANADO (PARTE 1 DE 4): EL MÉTODO ISLÁMICO DE SACRIFICIO

 

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Una comparación entre las técnicas modernas de sacrificio y el método ordenado en el Islam. Parte 1: Un análisis de los medios establecidos para hacer que un animal sea aceptable islámicamente para comerlo, y si pueden ser considerados como crueldad hacia los animales.

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Aunque es mucho menos complicada y tediosa que la Keshrut, las leyes alimentarias judías, el Islam legisla ciertas normas y regulaciones en cuanto a la alimentación. Todas las legislaciones que se ocupan de la vida mundana en el Islam están basadas en el precepto de maximizar los beneficios y reducir los perjuicios; y si el daño de alguna cosa excede a sus beneficios, por lo general es prohibida en el Islam. Dios dice:

{Te preguntan acerca de las sustancias embriagantes y los juegos de apuestas. Diles: Son de gran perjuicio, a pesar de que también hay en ellos algún provecho para los hombres; pero su perjuicio es mayor que su provecho...} . (Corán 2:219)

Por esta razón, el Islam ha dado instrucciones respecto al sacrificio de los animales para que nos beneficiemos de su carne, y estos mandatos están legislados debido a un daño intrínseco que se generaría si ellos no fueran observados, la mayoría de los cuales tienen que ver con la salud, así como con aliviar el dolor infligido a los animales.

El método islámico de sacrificio

Una de las principales legislaciones en cuanto a la licitud de la carne es que debe ser sacrificada de acuerdo a los mandatos de la religión. Está prohibida la carne de cualquier tipo de animal que haya muerto de muerte natural o por estrangulación, golpe violento, caída de cabeza, por cornada o que ya haya sido parcialmente comido por animales salvajes. Para que la carne sea lícita para su consumo, debe ser sacrificada mediante un corte en el cuello que atraviese la tráquea, el esófago, las venas yugulares y las arterias carótidas, sin seccionar la médula espinal.

Este método es sin duda el método más humano para sacrificar un animal con el fin de usar su carne. Es también el único método aprobado por el congreso de los Estados Unidos, como se menciona en la sección 1901 y 1902 (b), Capítulo 48, Título 7, donde está escrito lo siguiente:

El Congreso encuentra que el uso de métodos humanos para el sacrificio del ganado previene el sufrimiento innecesario, resultando en condiciones de trabajo mejores y más seguras para las personas que trabajan en el sector de los mataderos, trae consigo la mejora de los productos y mayor economía en las operaciones de sacrificio, y produce otros beneficios para los productores, procesadores y consumidores que tienden a agilizar el flujo ordenado de ganado y los productos pecuarios en el comercio interestatal y en el extranjero. Por lo tanto, declara que la política de los Estados Unidos en cuanto al sacrificio del ganado y el manejo del mismo en relación con su sacrificio debe llevarse a cabo sólo por métodos no crueles.

Ningún método de sacrificio o de manejo en relación con el sacrificio será considerado como en cumplimiento de la política pública de los Estados Unidos a menos que sea humano. Cualquiera de los métodos de sacrificio y manejo listados a continuación se considera humano:

(a)   En el caso de vacas, terneros, caballos, mulas, ovejas, cerdos y otro ganado, todos los animales se vuelven insensibles al dolor por un solo golpe o disparo de arma de fuego o eléctrica, químicos u otros medios que sean rápidos y efectivos, antes de ser encadenados, izados, arrojados o cortados;

(b)   Por el sacrificio de acuerdo con los requisitos del ritual de la fe judía o de cualquier otra religión cuya fe prescriba un método de sacrificio por el que el animal sufre pérdida de conocimiento por anemia del cerebro, causada por el corte severo y simultáneo de las arterias carótidas con un instrumento afilado, y la manipulación relacionada con dicho sacrificio. [1]

Como se puede ver, este método de sacrificio garantiza la menor cantidad de dolor sentido por el animal, y al mismo tiempo se traduce en carne segura para su consumo. El corte rápido de los vasos del cuello desconecta el flujo de sangre a los nervios en el cerebro responsables del dolor, y así el animal no siente dolor alguno. Los movimientos y la agonía que experimenta el animal después que se hace el corte no son dolorosos, pues son apenas las contracciones y relajaciones de los músculos deficientes de sangre. Estos movimientos también son esenciales para que la mayor cantidad posible de sangre sea expulsada del cuerpo, lo que es muy importante para purificar la carne, puesto que la sangre remanente actúa como un medio para los microorganismos, y sin ella la carne se mantiene fresca por más tiempo. También es un factor crucial el corte de la tráquea, el esófago y las venas yugulares en conjunto con las arterias carótidas, lo que causa un chorro rápido de sangre que fluye del sistema. La ruptura de la médula espinal, sin embargo, puede causar paro cardíaco, provocando el estancamiento de la sangre en los vasos sanguíneos debido al daño de las fibras nerviosas que van al corazón.

¿El animal sufre dolor con este método?

En un estudio intitulado Intentos de medir el dolor y la conciencia en métodos de sacrificio convencionales (aturdimiento mediante pistola de bala cautiva) y rituales (halal, cuchillo) de ovinos y terneros, realizado por el profesor Wilhelm Schulze y su colega el Dr. Hazim en la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad de Hanover, en Alemania, varios electrodos fueron implantados quirúrgicamente en varios puntos del cráneo de todos los animales, tocando la superficie del cerebro. Después, a los animales se les dieron varias semanas para su recuperación, algunos animales fueron sacrificados a la manera islámica, como se mencionó anteriormente, cortándoles la tráquea, el esófago, las venas yugulares y las arterias carótidas. Otros animales fueron aturdidos antes del sacrificio. Durante el experimento, un encefalograma (EEG) y un electrocardiograma (ECG) registraron la condición del cerebro y el corazón de todos los animales durante el sacrificio y el aturdimiento. Los siguientes fueron los resultados registrados:

1.    Los primeros tres segundos del sacrificio islámico, según registró el EEG, no mostraron cambio alguno en la gráfica anterior al sacrificio, lo que indica que el animal no sintió dolor durante o inmediatamente después de la incisión.

2.    Para los siguientes 3 segundos, el EEG registró una condición de sueño profundo: inconsciencia. Esto debido a la gran cantidad de sangre que manaba de su cuerpo.

3.    Después de los ya mencionados 6 segundos, el EEG registró un nivel cero, mostrando ninguna sensación de dolor en absoluto.

4.    Cuando el mensaje cerebral (EEG) cayó al nivel cero, el corazón aún latía con fuerza y el cuerpo se convulsionaba vigorosamente (un acto reflejo de la médula espinal), expulsando la máxima cantidad de sangre del cuerpo, lo que resultó en carne higiénica para el consumidor.

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Por M. Abdulsalam

 

FOOTNOTES:

[1](http://assembler.law.cornell.edu/uscode/html/uscode07/usc_sec_07_00001901----000-.html)


Fuente: islamreligion

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